domingo, 10 de abril de 2016

Elemental, el Pritzker 2016 para Alejandro Aravena

Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez

El Premio Pritzker, también conocido como el “Nobel de la arquitectura”, correspondió este 2016 al arquitecto Alejandro Aravena, un chileno de 48 años que afirma que su arquitectura se basa más en el servicio público que en el diseño estético, y cuya filosofía arquitectónica consiste en “involucrar a la comunidad en los procesos”.
Después de graduarse de la Universidad Católica de Chile, en 1992, Aravena estableció su práctica independiente hasta 2001, año en que, en sociedad con Andrés Iacobelli, funda Elemental, una compañía enfocada en el hacer arquitectónico, “capaz de demostrar que se puede hacer mejor las cosas”. De esta manera, su propuesta se enfoca en proyectos de alto y bajo presupuesto, así como en vivienda social de bajo costo y reconstrucción de ciudades afectadas por desastres naturales.
Reconocido entre “La generación dorada” de la arquitectura chilena (junto con Smiljan Radic, Cecilia Puga, Sebastián Irarrázabal y Mathias Klotz), Aravena busca a través de su obra “dar oportunidad a los menos privilegiados, mitigar los efectos de los desastres naturales, reducir el consumo energético y proveer espacios públicos incluyentes”. Para el colectivo Elemental, integrado hoy en su mayoría por ex alumnos de Aravena, la arquitectura es “una disciplina colaborativa”, y es por eso que acostumbran abordar los proyectos de manera inclusiva y con una gran libertad para experimentar. Ellos se consideran “ignorantes profesionales”, es decir, expertos en nada, dispuestos siempre a seguir aprendiendo, a discutir todo juntos, y a reconocerse siempre “en la parte ascendente de la curva de aprendizaje”.
Lo anterior ha llevado al equipo a no  volver a hacer lo mismo una vez que descubren algo, ya que les gusta ser razonables y permitir a la intuición arrojar un resultado sorprendente que, incluso ellos, “no sabían que era posible”. Como afirma Aravena: “A veces la solución es un edificio económico, a veces hay que enfocarse en la imaginación de las personas con la arquitectura”, es por ello que para ellos es fundamental analizar de manera objetiva la ecuación particular requerida, entre el razonamiento y la intuición, para resolver cada proyecto, y convencer que la arquitectura, “en vez de un costo extra, es un valor agregado”.
El también Director de la Bienal de Arquitectura de Venecia en su edición 2016, tiene su base en Santiago de Chile, y muchas de sus obras se encuentran en su país natal, pero su obra abarca, hasta el momento, países como Estados Unidos, China, Suiza y México. No cabe duda que el reconocimiento internacional favorecerá la proliferación de su trabajo en muchos otros países.
La fama mundial comenzó a llegar a Aravena gracias al éxito de sus propuestas de vivienda social en el norte de Chile, a través de su planteamiento de “media buena casa”, un concepto de vivienda progresiva en serie desarrollado mediante un procesos de diseño y construcción participativos, en los que las familias residentes pueden completar el trabajo paulatinamente y jugar un rol activo en la definición de su espacio habitacional. Para él, la vivienda social es un tema difícil, que “requiere calidad profesional, no caridad profesional”, y con esta premisa han desarrollado conjuntos habitacionales en varias ciudades de Chile y un conjunto en nuestro país, ubicado en Monterrey, N.L.
Aravena se caracteriza por la firmeza en sus convicciones, como puede notarse cuando afirma: “Necesitamos involucrar a las mejores personas en la cadena de producción, desde los políticos hasta el trabajador social y el diseñador”, esta postura llevó a que llegara la solicitud para elaborar un Plan Maestro para la reconstrucción de la ciudad de Constitución, devastada simultáneamente por un sismo y un tsunami (2010). Elemental contó con 100 días para elaborar el proyecto, que incluyó infraestructura, espacio público y equipamiento, y su estrategia fue trabajar directamente con la población: “En lugar de buscar respuestas, buscamos las preguntas fundamentales, así encontramos que la principal era ¿Cómo manejar la precipitación pluvial?”, ello los llevó a concebir un bosque urbano en torno a la ciudad, para prevenir inundaciones.
Su obra se caracteriza por un profundo entendimiento de los materiales y los procesos constructivos, pero también de la importancia de la poética y el poder comunicativo de la arquitectura. Para él, uno de los grandes errores que cometen los arquitectos es involucrarse en problemas que solo interesan a otros arquitectos” “el reto mayor es involucrarse en asuntos importantes no arquitectónicos, como la pobreza, la contaminación, la congestión o la segregación, y aplicar nuestro conocimiento específico. No es suficiente con despertar conciencia. Quiero dejar a las personas más herramientas. Debemos compartir los retos para estar listos para las batallas que vienen”.
“Los verbos más simples, como dormir, estudiar, comer, reunirse, descansar, se convierten en nuestras vidas y suceden en lugares, en sustantivos, oficinas, escuelas, casas, parques. La arquitectura se trata de dar la mejor forma posible a esos sustantivos y a esos verbos, donde la vida tiene lugar, lo principal es la vida misma y ser parte de la herencia cultural de la humanidad, retos que vale la pena asumir. La arquitectura tiene el poder de traducir en formas esas fuerzas, si existe algún poder en la arquitectura, es el poder de la síntesis: entre más complejo el problema, mayor necesidad de síntesis. Aspectos como la motivación, las capacidades y las sorpresas, son las distintas fuerzas empujando en diversas direcciones, que pueden ser canalizadas a través del diseño, diferentes stakeholders, tipos de personas, instituciones, deseos, y la síntesis de estas diversas visiones del mundo pueden aportar a una visión común”, dice Aravena.
Hoy que se debate en torno a la responsabilidad social del arquitecto, queda de manifiesto que la profesión arquitectónica debe de poder servir a la sociedad en el sentido amplio: al poder económico y político, pero también a los menos privilegiados por este poder. Esto es precisamente lo que hace destacar al trabajo de Alejandro Aravena como innovador e inspirador, ya que como se menciona en la declaración de Tom Pritzker: “su trabajo muestra como la arquitectura puede mejorar la vida de las personas”, y es que la arquitectura nos atañe a todos, los que la hacemos y los que la habitamos.



Imágenes:
Cristóbal Palma
Felipe Díaz
ELEMENTAL
Referencias:
 “Pritzker Prize for Architecture is Awarded to Alejandro Aravena of Chile”, artículo de Robin Pogrebin en The New York Times, el 13 de enero 2016.
“Chilean architect Alejandro Aravena wins 2016 Pritzker prize”, artículo de Oliver Wainwright en The Guardian, el 13 de enero 2016.

“Wir sind professionelle Ignoranten: Alejandro Aravena über Haare in der Suppe, partizipative Gestaltung und den steilen Teil der Lernkurve”, en Bauhaus issue 7, 4 de dicembre 2015.

“Evolucionar o morir”: La innovación y vanguardia de Pedrajo + Pedrajo

Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez
Colaboración: Adolfo Pedrajo Canseco y Rubén Pedrajo Canseco
Imágenes: Pedrajo + Pedrajo


En el escenario de la arquitectura mexicana contemporánea, destaca por su frescura y originalidad la del despacho Pedrajo + Pedrajo, un equipo creativo de arquitectos potosinos con oficinas en Cancún, Q. Roo y San Luis Potosí, S.L.P., integrado por los hermanos Adolfo (N.1966) y Rubén (N. 1974),  que cuenta con obras y proyectos en diferentes ciudades de nuestro país.
Para ellos,  la vanguardia surge de la experimentación que cada nuevo proyecto les plantea: “generamos efectos y sorpresas con el espacio y jugamos con la percepción espacial”, es por eso que en su búsqueda subyace un anhelo constante de incorporar a las ciudades su origen o antecedente natural, y con ello devolverle a la ciudad su carácter. Una práctica que se nutre constantemente de lo visual, de estar al tanto de lo que sucede y los rodea, no solo en el campo de la arquitectura, sino en el crisol de la cultura actual, que recorren con gran sensibilidad y capacidad de observación.
No obstante que su portafolios de obras y proyectos abarca un muy amplio rango, que va desde diseño y planeación urbana, edificios corporativos, vivienda particular, conjuntos habitacionales, complejos turísticos, hasta el mobiliario urbano, el más grande reto de este equipo es su próximo proyecto –“creemos que somos capaces de crear más”-, y la clave de su estrategia está en el uso de nuevas tecnologías y la permanente exploración de materiales y técnicas constructivas, lo cual trae consigo, inevitablemente, un halo de vanguardia en cada una de sus propuestas.
Como empresa de especialistas en diseño, su labor abarca desde una banca hasta un complejo residencial, comercial, industrial o turístico, pero siempre dentro de los principios del diseño sustentable, que busca integrar nuevos materiales al diseño de espacios habitables. Pero su preocupación por la sustentabilidad no se limita a lo ambiental. De hecho, un aspecto indisociable en la práctica arquitectónica es el de la sustentabilidad económica. Es por ello que en cada una de sus propuestas, buscan concientizar al cliente de la importancia de invertir en el proyecto arquitectónico en sí, ya que para cualquier proyecto inmobiliario es “la segunda inversión más importante”. Es por ello que consideran que el arquitecto también debería estar asesorando la inversión inmobiliaria desde las primeras etapas, ya que existen muchos elementos que convendría analizar, antes de la adquisición del terreno.
No obstante la originalidad de sus procesos intelectuales, estos se encuentran enraizados en la mas clásica metodología racional-funcionalista, que concluye en un claro enfoque empresarial: “Estamos conscientes de las partes que implica un proyecto, que va desde lo técnico hasta lo estético, pero el balance es la clave de una inversión exitosa”. De tal manera, aspectos del proyecto como el análisis técnico, funcional, social, económico, ambiental, cultural y estético, van de la mano con la cuidadosa observación del sitio, lo humano, y la localización.
Esta forma de conceptualizar el espacio arquitectónico, es resultado de una aguda capacidad de observación -“nuestro entorno nos ofrece la inspiración”-, donde la ciudad, la naturaleza y cualquier evento contemporáneo alimenta la curiosidad, como precedente indispensable para la creatividad: Hay que ser un curador de elementos y eventos cotidianos, con una visión estereoscópica que permita más y mayores acercamientos a la naturaleza “geométrica”.
Tener cada uno de estos aspectos sobre la mesa para tomar decisiones que influencian a la propuesta los lleva a poder llevar el proyecto más allá, en lo referente a la aplicación de conceptos como contraste, yuxtaposición y mimetismo. Al aplicarlos al proyecto se obtiene un diseño de vanguardia de mayor plusvalía y valor en el mercado.

Fuentes de información

www.pedrajo.com

Deutscher Werkbund: 100 años de arquitectura y diseño en Alemania

por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez

“Diseñar no es decorar formas funcionales,
sino crear formas acordes con el carácter del objeto
que muestren la ventaja de nuevas tecnologías”.
Peter Behrens

En su recorrido por el mundo, llega a nuestra ciudad una exposición que conmemora el centenario de existencia de la Deutscher Werkbund (Asociación Alemana de Artesanos), una de las más importantes e influyentes asociaciones del siglo XX dedicadas al diseño.
Fundada en Munich en 1907, la asociación se desintegró en 1933 pero se reactivó después de la Segunda Guerra Mundial. Su influencia se debe, principalmente, a su intento por inspirar el buen diseño y artesanía para bienes de producción masiva y la arquitectura, ya que buscaba crear objetos útiles -incluyendo los arquitectónicos-, que fuesen atemporales, funcionales y estéticos. Esta asociación nace de un deseo de mayor eficiencia en la industria y la construcción, y de una búsqueda de un enfoque más moderno de la arquitectura. Logrando una mezcla de arte e industria, financiada por el Estado, cuyo objetivo inicial era incrementar la competitividad de la industria alemana en los mercados globales.
Integrada originalmente por importantes artistas e intelectuales de la época, como Peter Behrens, Theodor Fischer, Josef María Olbrich, Bruno Paul y Richard Riemerschmid, entre otros, la Deutscher Werkbund multiplicó exponencialmente el número de sus afiliados, de 491 en 1908, a 1,972 en 1915, y a 3,000 en 1929, creciendo de manera formidable también en su conformación de talentos, fungiendo como una coalición de artistas, diseñadores, arquitectos, artesanos, profesores, publicistas e industriales.
Sus líderes intelectuales, Herman Muthesius y Henry Van de Velde, claramente influenciados por William Morris y el movimiento británico Arts and Crafts (1834-1896), representaban a su vez dos facciones dentro de la Deutscher Werkbundo: Mathesius enfocado al uso masivo de producción en serie mecanizada y el diseño estandarizado, y Van de Velde, más preocupado por mantener el valor de la expresión artística individual.
Al final, predominó un concepto unificador del diseño en el que la forma estaba determinada sólo por la función, y la paulatina eliminación de la ornamentación, como pudo constatarse en la Exposición de Arte Industrial y Arquitectura, en Colonia (1914). En aquella exposición, se mostraron al público importantes ejemplos de arquitectura moderna en acero, concreto y vidrio, de autores tan vanguardistas como Walter Gropius, quien habría de convertirse en el primer director de la Bauhaus.
En la Exposición de Stuttgart (1927) organizada por Mies van der Rohe, se mostraba arquitectura de los grandes maestros del Movimiento Moderno como Gropius, el propio Mies y Le Corbusier, empleando un alto nivel de estandarización de materiales y diseño, reafirmando a la Deutscher Werkbund como pionera de la arquitectura moderna, por sus innovadores conceptos habitacionales.
Tal vez su principal slogan propagandístico: “Vom sofakissen zum stadtebau” (de un cojín hasta construcción urbana), sea el mejor ejemplo  del amplio abanico que buscaba abarcar, a través de la arquitectura, el arte y el diseño en el contexto socioeconómico de la primera mitad del siglo XX, fungiendo como un sólido soporte de los conceptos modernos: “Neues Wohnen” (nuevas formas de vida), y “Neues Bauen (nueva arquitectura). Con ello se daba respuesta al debate que tenía lugar en Alemania, acerca del impacto de la industrialización acelerada en la cultura nacional, con la firme convicción de que el arte aplicado de alta calidad podía mejorar la calidad de vida nacional, así como su posicionamiento económico internacional.
El objetivo de la Deutscher Werkbund era “el mejoramiento del trabajo profesional mediante la cooperación del arte, la industria y los oficios, a través de educación, propaganda, y actitudes unitarias hacia cuestiones pertinentes”, estaba respaldado en la creencia tanto en el poder moral como económico del arte y el diseño.
Prueba de ello la encontramos en el manifiesto “El arte en la época de la máquina” (1904) de Friedrich Naumann (político nacionalista), que afirmaba que artesanía e industria deben unirse para adaptar el diseño a la producción mecánica y para cultivar tanto a productores como a consumidores en esta nueva estética. De ahí derivó el diseño del maschinenmöbel (mueble mecanizado) diseñado por Richard Riemerschmid, uno de los primeros ejemplos de mobiliario bien diseñado y económico, derivado de los estilos vernáculos y susceptible de producción en serie (1899).
Los diseñadores alemanes fueron también influenciados por los principios modernos de Estados Unidos, como el aforismo “La forma sigue a la función” de Louis Sullivan, fundamento de la Escuela de Chicago, y la búsqueda de la modernidad doméstica de la “Escuela de la Pradera”, como se denomina a las casas que en cierto período construyó Frank Lloyd Wright (1867-1959).
Una figura importante es la de Peter Behrens (1908), cuyo trabajo representa la transición de las artes aplicadas al diseño industrial y de la decoración al funcionalismo. Autor del primer edificio alemán de cristal y acero, la fábrica de turbinas AEG en Berlín, un edificio parecido a un granero, con una fachada parecida a un templo, pero que proclama poderosamente que el arte y la industria, en vez de la agricultura y la religión, definen el rumbo del futuro. Y es que, para Behrens, forma y función eran de igual importancia.
Curada por Beate R. Schmidt, la exposición está organizada en siete secciones:
1860-1907 Antecedentes del Deutscher Werkbund
1907-1918 De la Fundación a la Primera Guerra Mundial
1918-1933 El Deutscher Werkbund en la República de Weimar
1933-1945 Ideal del Werkbund durante el Nacionalsocialismo
1945-1959 El Deutscher Werkbund en el Período de Reconstrucción de Alemania
1959-1983 Cambio de Posiciones y Nueva Orientación
1983-2007 Fragmentación y Búsqueda de Sentido ¿Necesitamos todavía el Werkbund?
Esta exposición es realizada gracias al esfuerzo colaborativo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el Centro Cultural Alemán de San Luis Potosí, el Instituto de Relaciones Internacionales de Stuttgart y el Museo de Arquitectura de la Universidad Técnica de Munich, y permanecerá en San Luis Potosí hasta el 29 de mayo 2016, en el Centro Cultural Universitario Caja Real UASLP, abierto de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas y los domingos de 10:00 a 16:00 horas, todos los días con entrada libre.


Bibliografía
Deutscher Werkbund (2016) en Encyclopaedia Britannica. Consultado de www/topic/Deutscher Werkbund
Encyclopedia of Art and Design www.visual-arts-cork.com architecture/deutscher

Frampton, K. (1998) Historia Crítica de la Arquitectura Moderna. Barcelona: GG.

viernes, 8 de enero de 2016

Paseos Arquitectónicos IV: Chicago

Por Victor Manuel Gutiérrez Sánchez


En el marco de la Bienal de Arquitectura de Chicago (3 octubre 2015- 3 enero 2016), un evento inédito en Norteamérica y de alcance internacional, podemos observar que invita no solo celebrar la arquitectura y su historia, sino voltear hacia el futuro de nuestro hábitat. Chicago es conocida como la “segunda ciudad”, pero este mote no aplica en lo referente a la arquitectura moderna, ya que se ha constituido como vanguardia y la quintaesencia de la ciudad norteamericana actual. A pesar de una tradición más pragmática que intelectual, este evento establece las bases para convertir a la ciudad en un enorme laboratorio para el pensamiento y la acción arquitectónicos, proponiendo una sana y necesaria difuminación de la línea divisoria entre arquitectura, urbanismo y paisajismo.
Cabe recordar que este es el lugar de nacimiento del rascacielos, a través de la Escuela de Chicago, un movimiento que era más un asunto de innovación tecnológica y constructiva que de altura o estilo. Inspirado por Adler y Sullivan, a finales del siglo XIX y principios del XX, basado en principios funcionalistas que llevaron a un mayor aprovechamiento del suelo urbano por medio de desarrollos verticales. También fue un lugar determinante en llegada de la influencia de la modernidad arquitectónica europea, y ahora albergando la primer bienal de arquitectura de gran calado en los Estados Unidos.
Una de las joyas arquitectónicas que se deben visitar es el John Hancock Center (1969) obra de Skidmore, Owings & Merrill, que en la posmodernidad constituyó un diseño innovador de rascacielos (456.9 metros), ya que marcó un parte aguas con la forma rectilínea de las edificaciones verticales, además de que su ingeniería sentó las bases para construir edificios de más de 100 pisos.
Además de los rascacielos, hoy el paisaje urbano de Chicago está marcado por una abundancia de espacios públicos, como el destacado Millennium Park (2004) y su vecino Maggie Daley Park (2012), dándole al centro un gran atractivo para habitantes y visitantes, que recorren la ciudad en auto, autobús, caminando o en bicicleta. Pero las condiciones geográficas de este lugar permiten, además, recorrerlo y apreciarlo de otra manera: en barco.
El paseo en barco a lo largo del Chicago River, permite apreciar desde otra perspectiva esta ciudad, a través de sus puentes y edificios, así como de un elegante Riverwalk, que recorre la arquitectura del centro, en un paseo votado como “el mejor tour de Chicago”. La descripción de mas de 50 edificios fundacionales que dan fe del paso de ciudad industrial a una atractiva metrópoli en menos de 100 años, se complementa con los principales hitos históricos de esta ciudad como la llegada de los exploradores franceses James Marquette y Louis Joliet, que descubren las afluentes fluviales que potenciaron el desarrollo de este centro urbano, así como los primeros asentamientos fundados por Jean Baptiste Point Du Sable y John Kinzie (1833). También este paseo da fe de la capacidad de reconstruirse que tiene esta ciudad ante la adversidad, como la impresionante restitución que tuvo lugar después del Gran Incendio de Chicago (1871).
De esta manera, el recorrido nos va llevando por algunas de los principales ejemplos de la práctica arquitectónica en esta ciudad como el Merchandise Mart (1930) edificio comercial estilo Art Decó, obra de Graham, Anderson, Probst & White, en su momento el edificio comercial más grande del mundo (372,000 m2). Pero esta lectura no solo incluye edificios, sino que se complementa con obras de ingeniería vanguardistas –el mismo flujo del río es una de ellas, ya que se invirtió el curso fluvial de manera artificial-, como el puente móvil DuSable Bridge (1920), también conocido como Michigan Avenue Bridge, una impresionante obra de infraestructura estilo Beaux Arts, mediante el diseño de Edward H. Bennett, Thomas G. Pihlfelt y Hugh Young. Este puente es “un monumento en movimiento” que permite una conexión funcional con el norte de la ciudad, a partir del Plan de Chicago de Daniel Burnham (1909).
Quien realiza este recorrido no alcanza a salir del asombro de un edificio antes de llegar al siguiente, se trata sin duda de una experiencia abrumadora para cualquiera. Una vez estando en el norte de la ciudad, y aprovechando de la temporada, es muy recomendable visitar uno de los estados de beisbol más antiguos de las Ligas Mayores: el Wrigley.
Wrigley Field, construido en 1914 –recién celebró su aniversario número 100-, es la casa de los Chicago Cubs, diseñado por el arquitecto local Zachary Taylor Davis, su nombre original era Weeghman Park, antes de llamarse Cubs Park (1926) y finalmente Wrigley Field (1927). Esta joya de la arquitectura deportiva, que también albergó entre 1921 y 1970 a los Chicago Bears de la NFL, está ubicado en un vibrante barrio al norte de la ciudad de Chicago: Lakeview, y es conocida como “The Friendly Confines”, por su definitorio papel para la comunidad de este sector urbano. El edificio consiste en una construcción metálica y muros ladrillo, los cuales están característicamente cubiertos de hiedra. Destaca la icónica marquesina roja en la entrada principal, y el marcador manual, que da un aire tradicional a este estadio, que fue el último en contar con iluminación artificial (1988). El contexto también contribuye a hacer de este un lugar muy especial, desde los inusuales vientos dominantes provenientes del Lago Michigan, hasta Wrigleyville, como se conoce al entorno residencial de uso mixto, junto con bares y restaurantes. Pero tal vez lo más impresionante de este lugar es la afición, fiel a pesar de no haber ganado ningún campeonato en este lugar – la última vez que los Cubs fueron campeones de Serie Mundial fue en 1908- , lo cual no obsta para que se genere uno de los mejores ambientes que se pueden vivir en un juego de pelota. Esta experiencia, de asistir a un estadio repleto de aficionados (42,495) que invariablemente asisten para ver a los Cubs “aunque ganen”, estaría incompleta sin disfrutar de un hot dog estilo Chicago y entonar, junto con todo el estadio, el legendario “Take me out to the ball game” (1908), que es el himno no oficial del beisbol estadounidense, a la mitad de la séptima entrada, en una tradición fundada por el anunciador Harry Caray. Este digno escenario ha albergado además algunos conciertos musicales históricos: Paul McCartney (2011), Pearl Jam (2013) y The Police (2007), entre muchos otros.
Para concluir, es importante mencionar que la Bienal de Arquitectura es un evento que ha convocado en Chicago a más de 100 despachos de todo el mundo, destacando entre ellos a la mexicana Tatiana Bilbao, que expone un prototipo de vivienda económica, con el cual busca romper con el estigma de la vivienda inconclusa en comunidades marginales, por medio de una construcción, que en la bienal se construyo escala 1:1, y que consiste en un núcleo de concreto y pallets de madera, además de un acento de color, con los cuales produce un espacio habitacional digno ya que fácilmente “luce terminada”, dando respuesta a uno de los temas mejor representados y más recurrentes de la Bienal: la vivienda accesible y a la innovación constructiva y material. Con el tema “El Estado del Arte de la Arquitectura”, la Bienal parece gritar al mundo “¡Mira todo lo que la arquitectura puede hacer!”, y en lo particular sirve como inspiración a la VI Bienal Regional de Arquitectura a celebrarse en San Luis Potosí, 26 y 27 de febrero 2016.

Fuentes de información
chicagoarchitecturebiennial.org
architecturalrecord.com

architecture.org